Análisis sobre el impacto social y económico que generaría la firma de un acuerdo de Paz en La Habana
Por: David Cedano
Dada la importancia, legitimidad y protagonismo que le ha dado el Gobierno Nacional a las Farc en estos últimos Diálogos de Paz, bien sabremos que si se llegase a firmar cualquier pacto tiene que ser bajo ciertos requisitos y criterios, que deben respetar como mínimo lo estipulado por las normas del derecho internacional humanitario. Sin embargo, las actuaciones violentas de las Farc durante este proceso que empezó en febrero de 2012, nos hace contemplar la duda de si estos miles de miembros que conforman las filas guerrilleras estarán en condiciones de someterse pacíficamente a cooperar con su voluntad y acción para hacer de Colombia un país justo, desarrollado, educado, competitivo, incluyente y en paz.
Inicialmente, las Farc insisten en llegar a un acuerdo concreto para sacar adelante una “política de desarrollo agrario integral”, pues sus ideales de lucha se concentraron supuestamente en la frontera agrícola. Pero, incoherentemente, en la década de los 90’s la incursión guerrillera no solo se dio en el sector agrícola sino en territorios que generaban riqueza agropecuaria y minera, como Cundinamarca, Antioquía, La Guajira, Bolívar y Valle del Cauca. Hoy, la propuesta de las Farc se lleva a cabo a través de 59 Zonas de Reserva Campesinas ZRC solicitadas por ellos mismos al Gobierno para ser distribuidas a lo largo del Territorio Nacional. Serán por tanto 59 zonas de distención en donde los ‘’nuevos campesinos de las Farc’’ ejercerán control y a través ellas se comprometerán supuestamente a favorecer al sector agrícola.
